viernes 30 de octubre de 2009


NO quiero

llenar

mi útero

de problemas.


No seré una cortina


blanca

entre las cenizas


de la cama.


NO voy a continuar esta

matanza

a mi alma

rodeada

de un ejército

de miel y vinagre.


El mar de mis ojos

decae

como lluvia

en los vidrios.


Recuerdo una puerta

el vacío

otras puertas.


Las que se cierran

las que atan


golpean

y martillan


la palma de mi mano...



Seré entonces

la carnicería

ambulante

de los hechos.

jueves 1 de octubre de 2009

En el mar
veo palabras
como espadas
que
atacan.

Defienden a mis labios

en la húmeda puerta

de mi lengua

que como tobogán

las ahoga en

mi garganta.

Las siento en mi estómago

ácidas

como alimento del día

al calor de

mi intestino

refugiadas en mi

hígado.


Desde ahí

cantan timidamente

por lo bajo

para no despertar

la boca de mi estómago.

De pronto

deciden subir..

lanzan una soga

por mi faringe

y vislumbran la oscuridad

trepan serenas

resbalosas.

Llegando a mis dientes

se sientan

y miran el rascacielos

de mi paladar

como una catedral


repleta de imágenes.

Salen

atropellándose

como un par de pies

torcidos

que persiguen otras bocas.

jueves 24 de septiembre de 2009

No hay más restos entre
mis almohadas

que aquellos que

ahorcan la noche

y vomitan el día.

Dentro de esas

naves sólo existe

un color

que hace más claro

el invierno.
NO beso el dolor



siempre que acaricio el vacío


entre el verde de
los tigres

y la luz

de la piedad.


Es beberme


beberme

en un suspiro.

Pálidas al calor del tren me

evitan

las palabras que chocan

contra tu vidrio

y vuelven arrepentidas

por los carriles de
nuestro

silencio.

Hay algo

que aumenta los sentidos

y tritura

la felicidad vívida

de cada uno de mis

órganos.

Hay una soledad
que
me revive...


Cómo asesinar mis veinte años...

miércoles 9 de septiembre de 2009

Me sofoco

eterna y sabiamente.

Me peleo con el aire.


En huracanes que me salpícan
escipiéndo suavemente

cada uno de mis dedos.

Separándolos para crear


como espadas.

//Tocando... cortando

... la lucha//



No resisto las ventanas

cuando recaen
sobre

mis manos.

No dejo caer

lágrimas

entre mis curvas

evitando la firmeza



de mis brazos.

¿Y de qué se visten

ahora
mis madres?


¿ Entre qué lluvias

pasea el difunto

aniquilando

el presente?

martes 25 de agosto de 2009

Cómo me golpeas

y sacudís entre tus puertas

envidiando mi mar
que te ahoga.


Si no existen más remedios

si sólo los atajos
recorren las calles en tu boca

interrogando a tus labios.

No hay mareas más hermosas

no hay un litro de piel
que las resista
porque
el río de tinta

no encierra mis gritos…
los acelera.


Porque los vuelos queman

pero no incendian


no incineran mis poros

no llenan de tumbas mis piernas.


NO consiguen erradicar

tus pies de mi cintura.

NO soy un caballero
en tierras expuestas.
Aspiro el aire

llenándome
soltándo mi cabeza
por sobre

las líneas.


La tinta no encierra mis gritos

los acelera.

La sangre en tu cama

rodeada de niños

no logra llorar.


La tierra no es sólida
cuando nos eriza la piel.

Nos hundimos en los hierros

fundidos en tu desierto.

Nos miramos
solitarias

rodeadas de natalidad

y de muerte.

NO sigo tus pasos

(las sombras corren)


porque miro hacia atrás

y me detengo

porque veo tus fuegos

y me enciendo

y me hago pedazos
en

cada verso

como un vaivén

que aumenta el ritmo

sólo para rearmarse.



//El pájaro susurra

entre mis cuerdas
y despliega sus lágrimas

sobre mis alas húmedas//



Tan siniestro es el olor
al fracaso

hoy te encuentro muerta


mañana no sos.


Hoy son tus hijos


//mañana no sos//.

NO son sólo huesos los
que coronan mi

espalda.

NO es la arena la que me cubre.


Son los golpes.

El frío


y el viento.


y los movimientos de mi cuerpo

que se alinean

encrispados

disfrutando el contacto.


¿Sentís?

UN puñal

otro más fuerte


otro puñal

silbando una melodía.

// Por que me golpeas y sacudís entre tus puertas//

miércoles 5 de agosto de 2009

Porque sucia
y seca
de palabras


me desdibujo

sombría.

NO me caigo
no me dejo levantar.

Busco parajes
entre las lágrimas
estrechas.

Me doblo en cada
porción
de tus melodías
que atraviesan.


Tomo los caracoles
y los aprieto con mis manos
hasta verlos fundidos
en sangre
cortando mis líneas.

Y hago trazos

y hago trazos

en esta hoja


porque mis ojos




no están en ella.
La plaza
no es igual
sin los clamores
y los puños
envueltos en sangre.


Los años
no son iguales
plasmados en
el terror de
aquellos días.

Nosotros

no somos los mismos
en esa plaza.


Nuestras banderas
piden a gritos
que los corazones se abran
y se renueven.


Las manos duras
sostienen
la memoria
que levanta
nuestras insignias.


Caminamos juntos
sin conocernos
pero


ahí estamos

reflejados en cada bramido

en cada mueca de
nuestros labios.

Los ríos que amasijan
nuestros cuerpos

están cerca

pero nosotros

con nuestra voz

superamos su caudal.


No importa cuánto
opriman sus pies

siempre seremos la tierra fértil.