Cómo me golpeas
y sacudís entre tus puertas
envidiando mi mar
que te ahoga.
Si no existen más remedios
si sólo los atajos
recorren las calles en tu boca
interrogando a tus labios.
No hay mareas más hermosas
no hay un litro de piel
que las resista
porque
el río de tinta
no encierra mis gritos…
los acelera.
Porque los vuelos queman
pero no incendian
no incineran mis poros
no llenan de tumbas mis piernas.
NO consiguen erradicar
tus pies de mi cintura.
NO soy un caballero
en tierras expuestas.
Aspiro el aire
llenándome
soltándo mi cabeza
por sobre
las líneas.
La tinta no encierra mis gritos
los acelera.
La sangre en tu cama
rodeada de niños
no logra llorar.
La tierra no es sólida
cuando nos eriza la piel.
Nos hundimos en los hierros
fundidos en tu desierto.
Nos miramos
solitarias
rodeadas de natalidad
y de muerte.
NO sigo tus pasos
(las sombras corren)
porque miro hacia atrás
y me detengo
porque veo tus fuegos
y me enciendo
y me hago pedazos
en
cada verso
como un vaivén
que aumenta el ritmo
sólo para rearmarse.
//El pájaro susurra
entre mis cuerdas
y despliega sus lágrimas
sobre mis alas húmedas//
Tan siniestro es el olor
al fracaso
hoy te encuentro muerta
mañana no sos.
Hoy son tus hijos
//mañana no sos//.
NO son sólo huesos los
que coronan mi
espalda.
NO es la arena la que me cubre.
Son los golpes.
El frío
y el viento.
y los movimientos de mi cuerpo
que se alinean
encrispados
disfrutando el contacto.
¿Sentís?
UN puñal
otro más fuerte
otro puñal
silbando una melodía.
// Por que me golpeas y sacudís entre tus puertas//